19 marzo 2011

Cuando los hombres dejan de serlo

Hoy estaba disfrutando de un plácido paseo al sol primaveral de Valencia, en las pinada que hay alrededor de casa. Mientras conversaba con mi esposa Susana, era inevitable oír de fondo las tracas, petardos y fuegos artificiales de los pueblos más cercanos, anunciando el aire festivo de La Cremá de esta noche fallera.

En esos momentos no pude evitar pensar que en ese mismo instante, lejos, en Bengasí, también se oían explosiones y "tracas" o ráfagas mejor dicho, anunciando aires de supervivencia por un lado, deseos de libertad por otro, y también de muerte.

Sí, la vida sigue, es cierto, cada persona con sus dramas particulares, cada pueblo o país con su historia (y su futuro por decidir), pero eso no quita que me sintiese extraño bajo los plácidos rayos de sol.

Mientras respiraba el aire puro del bosque que estaba atravesando a pie, tampoco pude evitar pensar en el aire japonés cargado de radioactividad y olor a putrefacto. ¿Una mueca del diablo en mi mente? De burla, sin duda. No obstante, seguí con el agradable paseo a pesar de que mi mente viajaba en el espacio a otras latitudes, a la vez que conversaba con Susana (nada mal para ser un hombre, puedo hacer más de una cosa a la vez... ).

Llegamos a casa, y recibo un mensaje de un amigo, ya que cojo el iPhone (desde donde escribo esta entrada) tropiezo con un artículo sobre 10 hechos que han cambiado el Ártico de forma irreversible (ver http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/ciencias-general/diez-cosas-que-han-cambiado-para-siempre-en-el-artico_VZ2HNzlzf5gqHGpCnH1ig3/ ). Entre lasmuchas cosas que leí en ese artículo, me llamó la atención una, testimonio mudo de lo que el hombre es capaz de hacer, aunque no lo sepa.

A causa del deshielo, una osa polar tuvo que nadar unos 680 km durante 9 días, sin descanso, para encontrar tierra firme o un trozo de hielo donde descansar (y de paso cazar una foca, si hay). Aparte de ser una muestra increíble de la capacidad de supervivencia, esta osa, seguida por GPS en el camino perdió a su cachorro ahogado, y el 20% de su masa corporal.

No sé bien cómo cerrar este post, simplemente quería compartir estos pensamientos en voz alta. Lo que sí me llama la atención ex que algo tan serio como una guerra, por el petróleo (en Al Aaiún no interviene nadie porque no hay intereses, los franceses no mandarán jamás ni un avión de papel), ese petróleo hace que en la otra parte del mundo, el cambio climático sea irreversible, muriendo de forma agónica animales que despiertan sentimientos muy humanos. Y tal y como se publicó en este blog meses atrás, ese deshielo brutal, científicos apuntan a que ejerce menos presión sobre la corteza terrestre, causando una mayor frecuencia e intensidad en los terremotos, lo que nos lleva a otra parte del mundo, la isla nipona...

Podríamos seguir con el efecto mariposa, con más o menos evidencia científica. En cualquier caso, cuanto más observo este mundo, veo a los animales más humanos, y a los hombres menos hombres...

Ven pronto, Señor.

(Pedro Torres) BlogBooster-The most productive way for mobile blogging. BlogBooster is a multi-service blog editor for iPhone, Android, WebOs and your desktop

10 marzo 2011

El camino

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, escribió Machado. Cada día nos ofrece una nueva oportunidad para caminar, para luchar, para buscar y hasta para sobrevivir. Y así nos hacemos un camino que día a día volvemos a caminar. Pero como seres dotados de libre albedrío, de esa capacidad de escoger que camino tomar, podemos dejar de transitar por caminos que, en realidad, no nos mueven del lugar. Y así las palabras del poema llegan a ser una realidad, cuando dice que “al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.


¿Hay caminos que anduviste en el pasado y que jamás los volverás a transitar? Yo fui un caminante del rock, un camino con cierta fascinación y no exento de cierto misticismo. Impregnado de filosofías y actitudes que dejan huella en la mente y experiencia de un ser humano. Una adicción más que experimentar, un estilo de caminar, un cierto modo de religión sin religión. Finalmente, un camino que dejé de transitar, en la soledad, sin a penas notoriedad, con frialdad.


En realidad, caminante, si hay camino, y ese camino es Cristo. “Yo soy el camino” (Juan 14:6), dijo Jesús. Un camino estrecho y aparentemente difícil, ¿poco atractivo? Si, si lo comparas con el glamour de otros caminos que ofrecen “satisfacción garantizada”. Pero, ¿será que el cristianismo no ofrece satisfacción?, ¿será que se trata de un camino tortuoso y agobiante?, ¿es un recorrido de contrastes, a veces lúgubre a veces deslumbrante? Es el camino por excelencia, el único que ofrece “vida… en abundancia” (Juan 10:10). La invitación de Cristo a todo caminante de la vida es: “¡Sígueme!” (Lucas 5:27), y hazlo sin miedo (Mateo 17:7), sin vergüenza (Marcos 8:38), sin tabúes (Juan 6:66-68), sin dudarlo (Mateo 4:18-22), sin egoísmo (Lucas 9:23)… sin adicciones desviadoras del camino (Mateo 22:37).


Durante el trayecto toma lo imprescindible porque cuántas más cosas te lleves, más difícil te será avanzar. Permite que Jesús te quite las cargas, lo que sobra, para que puedas andar junto a Él, escuchándole, aprehendiéndole, imitándole, adorándole y como aquellos caminantes de Emaús verás que tu corazón también arderá dentro de ti “en el camino” (Lucas 24:32).


Y mientras tanto (mentrestant), mientras sigo caminando, siguen repercutiendo en mi mente las palabras del sabio Salomón: “Hay caminos que parecen derechos, pero al final de ellos está la muerte” (Proverbios 16:25). ¡No te equivoques de camino!