La Palabra
La nueva traducción de las Escrituras que la Sociedad Bíblica acaba de lanzar (o está por lanzar) al mercado se llama “la Palabra”. Se trata de un intento por presentar un texto actualizado que sea fiel al texto hebreo, arameo y griego. Esto significa que en ocasiones la traducción es eminentemente literal y al mismo tiempo tan dinámica como sea posible para hacerla accesible y comprensible, al menos eso es lo que ellos dicen en la promoción de este texto. Pero la pregunta es, ¿hasta que punto puedo decir que es una traducción fiel y dinámica cuando en realidad no está siendo fiel al texto en algunas ocasiones?
La traducción ha contado con la intervención de diferentes teólogos de diversas denominaciones, entre las que se encuentra la Iglesia Adventista. Pero eso no es suficiente a la hora de darle el visto bueno, al menos desde mi punto de vista.
Toda traducción está sujeta a los parámetros, por no decir prejuicios, de los eruditos que tienen la responsabilidad de traducir el texto. De ahí que se diga que a veces “traducir es traicionar”. Eso se deja ver fácilmente en algunos textos, como por ejemplo Lucas 23:43, Hebreos 9:12 (“santuario” y no “lugar santísimo”) , Job 19:26 (“en mi carne” y no “sin carne”).
Echo en falta en el texto referido de Lucas una explicación en las notas a pie de página donde se especifique, como se hace con otros textos, que en el texto griego la conjunción “que” (gr. oti), no aparece en ningún manuscrito. Y ya que son tan meticulosos en las aclaraciones respecto a otros textos, ¿porqué no lo son también respecto a Lucas 23:43 o a los anteriormente mencionados?
El asunto en Lucas 23:43 es dilucidar a quien acompaña al adverbio de tiempo “hoy”, si al verbo “digo” o el verbo “estarás”. ¿Qué fue lo que le dijo Jesús al ladrón en la cruz? Hay dos opciones:
1. “De cierto te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso.” 2. “De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Yo me quedo con la primera por varios motivos:
1. El ladrón conocía la enseñanza según la cual Jesús había prometido volver para instaurar el Reino de Dios. De ahí que le diga: “acuérdate de mi cuando vengas en tu reino”.
2. Es fácil que el ladrón conociera el texto bíblico de Eclesiastés 9:5, “los muertos nada saben”, y por tanto no esperara la inmortalidad en ese momento histórico, sino la resurrección venidera.
3. La resurrección es la única esperanza de vida que se ofrece en la Biblia para todo ser humano (ver p. e.: Mateo 25:31-34, 41, 46; Juan 5:28, 29; 11:17-26; 1ª Corintios 15:51-55; 1ª Tesalonicenses 4:16), y tendrá lugar en la Segunda Venida de Cristo (ver Mateo 16:27; 2ª Timoteo 4:8). El único que tiene inmortalidad es Dios (1ª Timoteo 1:17; 6:15, 16).
4. La Escritura enseña el monismo y no el dualismo griego. La unión del barro con el aliento de Dios da como resultado un alma viviente, por lo que podemos concluir que el hombre no tiene un alma, sino que es un alma (ver Génesis 2:7).
5. Jesús no pudo haber mentido al ladrón, y difícilmente pudo equivocarse en su predicción. ¿Cómo le promete que estaría con él en el paraíso, siendo que Jesús murió antes de la puesta del sol del viernes y el ladrón murió como mínimo en el día de sábado o posteriormente? (ver Juan 19:31-33).
6. Por último decir que después que Jesús resucitó, el domingo de madrugada, y se encontró con María, le dijo que no le retuviera porque todavía no había subido al Padre (Juan 20:17). Eso significa que mientras el cuerpo de Jesús estuvo muerto no hubo ninguna conciencia de vida ni actividad extracorporal de Jesús ni en la tierra ni en el cielo.
Es evidente que la idea de la inmortalidad del alma está presente en la mente del traductor a la hora de acercarse al texto referido, ya que es capaz de traducirlo realizando al mismo tiempo una interpretación que termina por traicionar el verdadero significado del texto.
Me esperaba más de esta traducción, sobre todo después de presentarla como se la presentó: ¡La Biblia que estábamos esperando! Pero, la verdad, es que yo esperaba otra cosa mucho mejor en todos los sentidos. Así que una vez más seguiré sin cambiar de Biblia. Seguiré usando la Reina Valera del 77, editada por CLIE, porque, visto lo visto y leído lo leído, la Sociedad Bíblica sigue empeñada en empañar ciertos textos que resultan claves en la interpretación correcta de ciertas doctrinas bíblicas. ¡Qué pena!

2 comentarios:
Toda traducción de un texto es "dinámica", en el sentido en que "mueve" de una lengua a otra el significado, el contenido, lo que el autor quiso expresar. Una buena traducción es, a mi entender, aquella que es fiel al contenido (significado) aunque varíe el continente (significante). Con la Biblia, evidentemente, ocurre lo mismo.
Me parecen muy oportunas tus reflexiones, porque recelan (o me lo parece a mí...) del mero "escrito está" y proponen (o también me lo parece a mí...) descubrir "lo que pudo querer decir quien escribió".
Una mera traducción literal de algo escrito en una lengua antigua (y que parte de una cultura también antigua) a otro idioma, carece del dinamismo que necesita un texto para ser comprendido (contenido-significado) en lenguas y culturas actuales (continente-significante). Pero ese mismo esfuerzo de actualización (traducción) conllevará siempre el peligro de traicionar el sentido íntimo, básico y profundo, de lo que escribió el autor. Es un peaje que debemos pagar.
Desde luego, estoy completamente de acuerdo con tu afirmación: "Toda traducción está sujeta a los parámetros, por no decir prejuicios, de los eruditos que tienen la responsabilidad de traducir el texto. De ahí que se diga que a veces “traducir es traicionar”. Pero es aplicable a cualquier Biblia que utilicemos. Por ello, es imprescindible contar con la ayuda del Espíritu para captar el sentido último y nuclear de las Escrituras. El fenómeno de la inspiración no acaba con la redacción del texto canónico, ni siquiera con la elección de los textos canónicos, sino que se prolonga en la acción de ese agente de la salvación, tan importante para ella como el Padre o el Hijo, que es el Espíritu, influenciando para el bien al lector, tanto como lo hizo con quienes escribieron el texto sagrado.
Gracias por esta oportunidad de reflexionar sobre la "dinámica" de la inspiración.
Hola, Hoy no pude contener mi ira al reprender a mi hijo, la verdad es que no se qué me pasó, pero sé que no es la mejor manera de corregirlo, aún así la cuestió no pasó de unas nalgadas y algunos gritos, lo cual me sorprende de mi misma. El resto del día lo he pasado muy pensativa, aburrida y cansada, supongo que, es el sentimiento de culpa mezclado con no obtener respuestas para éste comportamiento. Ingrese a la página web buscando alivio espiritual e información sobre la ira, de la misma manera entré a éste blog que al igual que la página nutren mi alma y son medios para que Dios me hable. Les agradezco que compartan lo que Dios ha hecho en sus vidas y que sean alivio para mi vida. Espero seguir en contacto con ustedes.
Una madre confundida.
Publicar un comentario en la entrada