No todos los caminos llevan a Roma
Contrariamente al dicho popular no siempre se puede decir aquello de que “todos los caminos llevan a Roma”. Cuando hablamos de fútbol no todos los caminos llevan a Roma, por cierto, el escenario de la final de la liga de campeones de este año 2009. El único camino para llevar a Roma es la victoria. Y eso lo sabe muy bien el Barça. Durante 83 minutos estaban fuera de la gran final porque iban perdiendo por un gol. ¡Tan sólo les bastaba un gol! Y un empate a uno era suficiente para pasar a la gran final, dado que en eliminatorias de ida y vuelta un gol en campo contrario vale por dos y en el partido de ida el resultado había sido: 0-0.El árbitro había añadido 4 minutos extra de tiempo antes de que finalizara el partido. Y en el penúltimo minuto de la prórroga, en el minuto 93, a un minuto del final, Iniesta de un derechazo impresionante colocó el esférico en el fondo de la portería del Chelsea que significaba el empate a un gol. Ese gol, ¡valió una final! ¿Suerte? Sin duda. Pero como dicen por ahí la suerte hay que buscarla, y el Barça la buscó y la buscó continuamente por su juego tenaz y ofensivo, por su lucha y por su fe. Sin ese inesperado e inoportuno gol para unos y anhelado y buscado para otros, el Barça no hubiera encontrado el camino a Roma.
En cuanto a la salvación no es diferente que en el fútbol. Salvando las distancias y obviando las diferencias, si algo tienen en común la salvación y el fútbol es que el único camino que lleva a la gloria es la victoria. La Biblia es clara cuando asegura que la vida eterna es una experiencia reservada al victorioso: “Al que venza” (ver Apocalipsis 2:7, 17, 26;3: 5, 12, 21).
¿A quién vencer?, y ¿cómo vencer? son preguntas elementales que deben ser respuestas para asegurar la victoria. La lucha es contra un equipo muy superior a nosotros: “No tenemos lucha contra sangre y carne (contra seres humanos iguales a nosotros), sino contra principados, contra potestades, contra dominadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires” (Efesios 6:12).
¡Uau!, un pedazo de equipazo infernal muy superior en todos los aspectos a nosotros y que nos utiliza a nosotros mismos para derrotarnos, porque en realidad nuestro mayor adversario está en nosotros mismos (ver Marcos 7: 21-23 ; Romanos 1:24-32; 7:15-23; Gálatas 5:19-21). La expresión “los frutos de la carne” que aparece en Gálatas 5:21 es una expresión utilizada para explicar que el ser humano está vendido al pecado.
Entonces, si estamos vendidos y abocados al pecado, a lo malo, ¿cómo ven
cer? Pablo, después de preguntar: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24), es decir, ¿quién puede librarme de mis contradicciones, de mis malos pensamientos, de mis errores, de mi mismo?, declara que nuestra victoria está en Cristo. Él y solo él es el único que puede salvarnos. El cristiano no vence por su fuerza de voluntad, por su tenacidad, por su educación, etc. Todo esto tiene su lugar, pero estas cosas nunca pueden remplazar la obra salvadora y liberadora de Cristo que siempre es victoriosa cuando se lo permitimos. Por eso el apóstol dirá que “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Y en otro lugar agradece a Dios por la victoria cuando dice: “Gracias a Dios, quien siempre nos lleva en triunfo en Cristo Jesús” (2ª Corintios 2:14). Jesús marcó el mayor “gol”. Con su aparente derrota en la cruz, estaba conquistando el reino de la muerte y del pecado y así estaba trayendo vida e inmortalidad, ¡victoria!No te equivoques. No te dejes seducir por la estrategia del equipo rival que te dice que tu mismo eres todo lo que necesitas para vencer, que tu tienes el potencial en ti mismo para superarte, que tu y tu potencial pueden agradar a Dios, que tu no necesitas a nada ni a nadie para alcanzar la salvación.
La estrategia divina te dice que necesitas a Cristo, el único que venció, el único que podía vencer y el único que puede hacer que tu venzas como el venció. ¿Difícil? Prueba a Cristo y descubrirás que tu también eres capaz de vencer "más de lo que parece" en esta partido entre el bien y el mal. La canción que puedes escuchar lo expresa perfectamente. ¡Disfruta de la victoria!




