26 mayo 2009

No todos los caminos llevan a Roma

Contrariamente al dicho popular no siempre se puede decir aquello de que “todos los caminos llevan a Roma”. Cuando hablamos de fútbol no todos los caminos llevan a Roma, por cierto, el escenario de la final de la liga de campeones de este año 2009. El único camino para llevar a Roma es la victoria. Y eso lo sabe muy bien el Barça. Durante 83 minutos estaban fuera de la gran final porque iban perdiendo por un gol. ¡Tan sólo les bastaba un gol! Y un empate a uno era suficiente para pasar a la gran final, dado que en eliminatorias de ida y vuelta un gol en campo contrario vale por dos y en el partido de ida el resultado había sido: 0-0.

El árbitro había añadido 4 minutos extra de tiempo antes de que finalizara el partido. Y en el penúltimo minuto de la prórroga, en el minuto 93, a un minuto del final, Iniesta de un derechazo impresionante colocó el esférico en el fondo de la portería del Chelsea que significaba el empate a un gol. Ese gol, ¡valió una final! ¿Suerte? Sin duda. Pero como dicen por ahí la suerte hay que buscarla, y el Barça la buscó y la buscó continuamente por su juego tenaz y ofensivo, por su lucha y por su fe. Sin ese inesperado e inoportuno gol para unos y anhelado y buscado para otros, el Barça no hubiera encontrado el camino a Roma.

En cuanto a la salvación no es diferente que en el fútbol. Salvando las distancias y obviando las diferencias, si algo tienen en común la salvación y el fútbol es que el único camino que lleva a la gloria es la victoria. La Biblia es clara cuando asegura que la vida eterna es una experiencia reservada al victorioso: “Al que venza” (ver Apocalipsis 2:7, 17, 26;3: 5, 12, 21).

¿A quién vencer?, y ¿cómo vencer? son preguntas elementales que deben ser respuestas para asegurar la victoria. La lucha es contra un equipo muy superior a nosotros: “No tenemos lucha contra sangre y carne (contra seres humanos iguales a nosotros), sino contra principados, contra potestades, contra dominadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires” (Efesios 6:12).

¡Uau!, un pedazo de equipazo infernal muy superior en todos los aspectos a nosotros y que nos utiliza a nosotros mismos para derrotarnos, porque en realidad nuestro mayor adversario está en nosotros mismos (ver Marcos 7: 21-23 ; Romanos 1:24-32; 7:15-23; Gálatas 5:19-21). La expresión “los frutos de la carne” que aparece en Gálatas 5:21 es una expresión utilizada para explicar que el ser humano está vendido al pecado.

Entonces, si estamos vendidos y abocados al pecado, a lo malo, ¿cómo vencer? Pablo, después de preguntar: “¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24), es decir, ¿quién puede librarme de mis contradicciones, de mis malos pensamientos, de mis errores, de mi mismo?, declara que nuestra victoria está en Cristo. Él y solo él es el único que puede salvarnos. El cristiano no vence por su fuerza de voluntad, por su tenacidad, por su educación, etc. Todo esto tiene su lugar, pero estas cosas nunca pueden remplazar la obra salvadora y liberadora de Cristo que siempre es victoriosa cuando se lo permitimos. Por eso el apóstol dirá que “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37). Y en otro lugar agradece a Dios por la victoria cuando dice: “Gracias a Dios, quien siempre nos lleva en triunfo en Cristo Jesús” (2ª Corintios 2:14). Jesús marcó el mayor “gol”. Con su aparente derrota en la cruz, estaba conquistando el reino de la muerte y del pecado y así estaba trayendo vida e inmortalidad, ¡victoria!

No te equivoques. No te dejes seducir por la estrategia del equipo rival que te dice que tu mismo eres todo lo que necesitas para vencer, que tu tienes el potencial en ti mismo para superarte, que tu y tu potencial pueden agradar a Dios, que tu no necesitas a nada ni a nadie para alcanzar la salvación.

La estrategia divina te dice que necesitas a Cristo, el único que venció, el único que podía vencer y el único que puede hacer que tu venzas como el venció. ¿Difícil? Prueba a Cristo y descubrirás que tu también eres capaz de vencer "más de lo que parece" en esta partido entre el bien y el mal. La canción que puedes escuchar lo expresa perfectamente. ¡Disfruta de la victoria!

18 mayo 2009

Hoy libertad, mañana...

El papa Benedicto XVI ha iniciado su gira particular como máximo representante del estado del Vaticano y de la Iglesia Católica. La media luna es tierra que alberga los tres grandes credos monoteístas: el judaísmo, el islam y el cristianismo. El objetivo principal del Sr. Ratzinger, en esta ocasión, se centra en el islamismo y el judaísmo. Su mensaje para los líderes musulmanes no puede ser más significativo: “superar las incomprensiones”.

Es triste comprobar como en el nombre de Dios se ha matado y se sigue matando. Si hay algo que debería caracterizar a todo fenómeno religioso es la ausencia de violencia a favor de la presencia de la paz. Eso lo tenemos claro todas las religiones monoteístas (por lo menos en cuanto a mi iglesia se refiere), al margen de cuatro pirados de turno que bajo el manto de una fe promueven actitudes y valores irreconciliables con el mensaje religioso.

Lo que realmente me llama la atención no son las palabras de armonía y paz que Benito ha dirigido a los fieles de Alá, sino su afirmación de asegurar “la libertad de religión y de conciencia”. No es que quiera cuestionar su sinceridad, pero me cuesta creer esta afirmación. Y me cuesta creerla porque si miro hacia el pasado puedo comprobar que el catolicismo no fue ni mucho menos el paradigma de la libertad de culto y de conciencia. Este es un hecho más que demostrable. La historia revela que el catolicismo, lejos de permitir la mal llamada “herejía” (léase la bien llamada "sana y verdadera discrepancia"), la intentó reducir a sangre y fuego. La libertad de religión y de conciencia se la pasaron por el forro de la mitra, y si no que se lo pregunten a Lutero, porque sus libros y declaraciones todavía hablan hoy para aquel que quiera escuchar.

Y cuando miro hacia el futuro me doy cuenta que estas palabras tan solo suponen una estrategia política para mantener bajo control a estas dos grandes religiones monoteístas. ¿Qué como lo sé? No es que sea profeta y tenga la capacidad de ver lo por venir. Se trata de leer en la profecía apocalíptica para ver que nos deparará la historia. Y cuando me acerco al libro profético de Apocalipsis, puedo escuchar la voz de Dios anunciando un futuro de intolerancia religiosa hacia otras formas de creer que no se ajustarán a los presupuestos papales.

En el capítulo 13 de este último libro de la Biblia Dios revela que pronto se establecerá una alianza político-religiosa entre la nación más importante de este planeta y la iglesia más influyente de esta tierra, cuyo resultado será lo más opuesto a las palabras del máximo líder católico. Esta alianza promulgará una ley para “hacer matar a todo el que no la adorase ( léase “al poder religioso que habla de libertad”) (Apocalipsis 13:15).

Tiempo al tiempo. Cuando estas cosas comiencen a suceder, acuérdate que desde este blog ya te lo advertimos. Pero no nos recuerdes a nosotros, sino a Aquel que dijo: “Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.” (Juan 14:29).

11 mayo 2009

Mañana es demasiado tarde

Las buenas canciones siempre merecen una segunda oportunidad, y como nos encontramos ante una gran canción en todos los sentidos, bien vale la pena volcar las reflexiones que me sugiere.

Hace unos días, y utilizando esta misma canción que no el video clip porque todavía no estaba disponible, reflexionaba sobre la transitoriedad de la vida (¿Y si hoy fuera tu último día?). Como dice el salmista nuestros días pasan rápido y “volamos” (Salmo 90:12). Eso mismo debían tener en mente los integrantes de este grupo cuando escribieron esta canción que traducida a nuestro español sería algo así: “Si hoy fuera tu último día”.

No somos dueños de nuestro tiempo, pero si lo somos respecto a cómo queremos vivirlo. Ni si quiera el Dueño de toda vida, de la mía y de la tuya, no nos obliga nunca a vivir de una determinada manera, pero si que nos aconseja, nos recomienda, nos exhorta a que escojamos la vida, la justicia, en definitiva, que le escojamos a él.

En el video se aprecian las palabras “WHAT IF?” (“¿Qué si?”), en el sentido de “¿qué pasaría si hoy fuera tu último día de vida?”. En la Escritura hay un llamamiento de Dios a cada uno de nosotros que resuena en cada página de la Biblia: “Si hoy escuchas lo que Dios dice, no endurezcas tu corazón” (Hebreos 4:7). Hoy es el día de salvación, porque mañana puede ser demasiado tarde. Y eso mismo es lo que dice la canción y lo que aparece escrito en el cartel de un autobús: “Mañana es demasiado tarde”.

Y si esto es cierto en cuanto a la decisión que está en mi mano tomar y que tiene consecuencias eternas, también lo es en relación a compartir y transmitir las buenas nuevas de salvación en Jesús. La actitud de los protagonistas del video clip es ejemplar: papales lanzados al aire anunciando un cambio de actitudes y valores, el reparto de chaquetas con mensajes positivos, la ayuda económica y desinteresada de aquel que reparte su dinero. La aplicación de todo esto, en este contexto espiritual, sería la de compartir el evangelio: vestir al desnudo, alimentar al hambriento, ayudar al necesitado con palabras de ánimo y esperanza, dar el mensaje de salvación por medio del regalo de Biblias y libros que nos ayuden a comprender el mensaje de Dios, repartir folletos e invitaciones a eventos evangelísticos, etc.

Siento decirte que este blog, como ya has podido comprobar, no vas a encontrar billetes ni de 10, ni de 20, ni de 50, ni de 100, ni de 500 €, pero puedes encontrar algo mucho mejor. ¡Qué digo algo! Puedes encontrar a alguien que da sentido a todo lo demás. Y ese alguien es Cristo, el deseado de todas las gentes, aquel que es codiciable y todo él deseable, la misma vida.

“No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (Hechos 3:5). Estas palabras fueron dirigidas por Pedro a un paralítico. Que flaco favor le hubiera hecho Pedro al paralítico si se hubiera limitado a darle unas cuantas monedas comparado con lo que finalmente recibió, la sanidad no sólo física sino también espiritual.

Mi situación económica no es como la de Pedro en esa ocasión, pero tampoco se asemeja a la de Bill Gates. Pero aunque mi banco estuviera rebosando de dinero y pudiera ayudarte económicamente en tus necesidades, lo mejor que podría hacer por ti sería animarte a aceptar a Jesús como tu Señor y Salvador personal y recordarte una promesa que debe animarnos cada día a vivir una experiencia con Dios: “Buscad primeramente el reino de Dios y el hacer lo ordenado por él, y todo lo demás os será añadido (la plata y el oro necesarios para vivir) (Mateo 6:33).

No esperes a mañana para hacer cambios en tu vida. Vive como si hoy fuera tu último día de vida, y eso pasa en primer lugar, y según el consejo inspirado, por buscar a Dios y permitir que Cristo sea tu guía, porque... "mañana es demasiado tarde".

08 mayo 2009

Mi sábado, mi momento de la eternidad

Debo reconocer que me gustan las canciones melancólicas. Me agradan los tonos que te hacen reflexionar y que te transportan a experimentar sensaciones agradables porque te motivan a recordar las cosas que más te agradan. Aunque la canción de hoy habla de alguien que recuerda “su diciembre”, un momento especial del año donde la tristeza inunda la vida por el recuerdo de aquel o aquellos que ya no están, a mi me sugiere sensaciones diferentes.

Efectivamente, la música tiene la capacidad de hacernos experimentar agradables sensaciones asociadas a nuestro pasado más lejano o más reciente. Como dijera Jorge Manrique “a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor”. Y eso es cierto, especialmente, cuando volvemos a escuchar canciones preferidas que nos hacen recordar experiencias agradables. Particularmente, la canción "My december" no me transporta necesariamente a mi pasado. Y no lo hace porque este tema ha sido un descubrimiento reciente. De aquí a unos años, posiblemente, la canción “My december” estará asociada a ciertas vivencias y experiencias que me transportarán a mi pasado haciéndome recordar, espero, lo bueno. Pero, hoy por hoy, si puedo decir que la canción en cuestión me transporta al futuro, y no al próximo “diciembre” precisamente, sino al próximo sábado y, por tanto, a la eternidad. En este caso, pues, “a mi parecer, cualquier tiempo futuro será mejor”.

La Escritura nos presenta el día del sábado no solamente como un día de descanso laboral, de liberación y de adoración. También nos dice en la carta a los Hebreos que el sábado se convierte en un símbolo del descanso de la tentación, del pecado y de la muerte. El reposo sabático semanal de Dios está conectado a “mi reposo” (Hebreos 4:3), es decir, a la vida eterna, esa vida que se mide con la vida de Dios. Una vida, por cierto, libre de problemas y angustias.

Ese es el verdadero “momento" eterno que el Señor quiere que todos experimentemos mientras seguimos peregrinando por estos mundos maltrechos. Y ese "momento" tan especial se vive cuando por la fe nos acordamos del sábado para santificarlo (vivirlo de manera especial), es decir, cuando descansamos de nuestras tareas cotidianas y cuando dedicamos un día a contemplar lo que el Señor hizo, hace y hará por cada uno de aquellos que experimenten el reposo del sábado.

Cuando entendí la verdad acerca del reposo sabático, empecé a experimentar aquella fantástica promesa registrada en el libro de Isaías. Dios “me hizo subir sobre las alturas de la tierra y me alimentó con la heredad de Jacob” (Isaías 58:14). Eso no es otra cosa que vislumbrar y experimentar la eternidad en ese mundo nuevo donde “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4). Ningún día como el sábado para recordarnos lo que Dios no quiere que olvidemos nunca: ¡Lo mejor está por venir!

No dejes de perder la gran bendición que entraña el reposo sabático. Limítate a reposar en Cristo, en considerarle a él, en deleitarte en su amor por ti, en fortalecerte por medio de sus promesas y en crecer en él por medio de la adoración, y mientras oras en la intimidad de tu hogar el viernes al atardecer o en la noche, en esas primeras horas del sábado, levanta tu cabeza , mira al cielo y piensa en la gran verdad de saber que lo mejor está por llegar siempre. El sábado, mi sábado, “mi día santo” (Isaías 58:13), me sigue recordando que aquel "momento" futuro será incomparablemente mejor.

03 mayo 2009

Descubren el Gilgal bíblico


En el dirario "Valores Cristianos" recogen la noticia publicada en Haareth:

"Un arqueólogo de la Universidad de Haifa afirma haber descubierto las estructuras con forma de pies humanos que parecen huellas y fueron dejadas por los israelitas cuando pisaron por primera vez la tierra de Canaán.

Según informa el diario Haaretz, los restos arqueológicos que se descubrieron en el valle del Jordán, evidencian las primeras construcciones levantadas por los israelitas al entrar en Canaán.

El equipo de excavación, liderado por Zertal, encontró cinco evidencias arqueológicas en un lugar considerado como el Gilgal bíblico. El descubrimiento más importante de Zertal, son rastros arqueológicos en el Monte Ebal y por los cuales el científico indica, “fue el lugar donde se celebró el pacto relatado en el Libro de Josué”.

El científico Zertal es uno de los pocos arqueólogos que han encontrado evidencias que demuestran la entrada a Canaán del pueblo de Israel, y ha manifestado que las piezas con forma de pies humanos fueron utilizadas durante las ceremonias tras la entrada en la tierra de Canaán."


Evidencias arqueológicas de la historicidad del Éxodo.