Rigor Mortis
Que el rigor informativo respecto al mundo religioso es algo que brilla por su ausencia es, desafortunadamente, una obviedad. Y una vez más queda demostrado que ese rigor informativo más que vivo y audaz está muerto y es falaz.
¿Cómo se puede decir que los que se proclaman herederos del mensaje de Jesucristo son los testigos de Jehová, los ortodoxos, los adventistas, los mormones y la iglesia esenia? Yo me pregunto, ¿acaso los evangélicos y los católicos no se consideran herederos del mensaje de Jesucristo? La manera de informar y plantear las cosas, en este caso, es realmente desafortunada.
Alguien puede estar pensando: - Bien, ¿acaso es mentira que, como adventista que soy, me sienta heredero del mensaje de Jesucristo y por tanto así lo proclame? El problema no es si eso es cierto o no, sino la intencionalidad de desacreditar a las minorías cristianas que tienen presencia en la ciudad de Barcelona, como creo que es el caso.
No se realiza ningún comentario ni para bien ni para mal sobre católicos o evangélicos. Tan sólo se limitan a dar una información neutra acerca de la cantidad de lugares de culto. Sin embargo, cuando les toca el turno a las minorías cristianas se esgrime un comentario, a mi entender, del todo tendencioso: “…los que se proclaman herederos del mensaje…”. Es una fina manera de desacreditar la veracidad y autenticidad de esas minorías cristianas. Es como si se quisiera decir que estos, los minoritarios, como bien recalca el autor del artículo, son los que se consideran a sí mismos como los únicos, a pesar de que son de “menor número”.
No hace falta recordar a nadie, o quizás si, visto lo visto y leído lo leído, que la iglesia que tradicional e históricamente se ha proclamado como la única y soberana heredera del mensaje y liderazgo de Jesucristo es la iglesia católica. Es la única que se proclama como la sucesora de la iglesia apostólica y son los primeros que se atreven a decir que su líder es el representante de Dios en la Tierra, o como dijera el ínclito León XIII: "Ocupamos en la tierra el lugar de Dios Todopoderoso" (Encíclica, 20 de Junio de 1894, bajo el nombre de "The Great Encyclical Letters of Leo XIII", p. 304).
Y qué decir de las numerosas denominaciones evangélicas. Todas ellas herederas de un espíritu de reforma y de vuelta a la pureza del evangelio. Todas ellas fruto de mucho sufrimiento, persecución y muerte, que algunos parecen haber olvidado, por causa de la iglesia que precisamente proclamaba y sigue proclamando que es la única, la verdadera, la madre de todas las iglesias, a las que antes llamaba “herejes” y ahora llama “separadas”.
¿Llegará el día cuando la información sobre asuntos religiosos será lo más imparcial posible? ¿Llegará el día cuando los prejuicios personales no nos delatarán? ¿Llegará el día cuando todas las confesiones cristianas serán tratadas con equidad y justicia? Ese día llegará cuando el informador recuerde que toda confesión cristiana que se precie de serlo siempre reclamará ser la heredera del mensaje de Jesucristo. A los demás, incluidos tu y yo, nos toca, siempre que queramos, comprobar si las reclamaciones propias de cada denominación cristiana tienen base bíblica o no.









