Esto podría ser el cielo
¿Quién me iba a decir que “Family Man” llegaría a ser una de mis películas favoritas? Y ya, puestos a preguntar, ¿quién me iba a decir que algún día yo me iba a convertir en todo un family man? “Family Man” es una película totalmente recomendable: divertida, entretenida, interpretaciones geniales de los actores principales (Tea Leoni y Nicolas Cage), con ritmo y, lo más importante, transmisora de buenos valores familiares.
La familia es junto el sábado, la institución que Dios diseñó para la felicidad del ser humano. Antes de que el pecado irrumpiera en nuestro mundo, Dios dio a la raza humana el don del sábado y el don de la familia. Es curioso, o no tan curioso, notar como ambas instituciones han sido devaluadas y despreciadas con el paso del tiempo. Una por ser considerada judaica, pasada de moda, desfasada y superada por el falsamente llamado día del Señor, léase domingo. La otra por ser considerada de anticuada, retrógrada, aburrida, tediosa, restrictiva.
Tristemente la familia ha llegado a convertirse en una carga que para muchos es difícil de sobrellevar, o algo que, simplemente, hay que soportar. Las tensiones del día a día, las disputas y discusiones por tontadas, los rencores generados por las tontadas o no tan tontadas del pasado, y el osado y necio intento de cambiar al cónyuge según mis propios parámetros, han hecho que en muchos hogares la vida marital y familiar sea todo un infierno.
Pero los problemas que amenazan el matrimonio no es el tema de la película ni de esta entrada. El tema gira en torno al egoísmo de aquel que de repente, y por causa de una visión, revive su vida con su ex-prometida y se ve envuelto en una serie de obligaciones o rutinas que la vida familiar comporta. Rutinas que Jack Campbell, el protagonista del film, detesta. Pero pronto se va a dar cuenta que la vida familiar tiene incontables e impagables privilegios. Son, precisamente, esos privilegios como recibir el cariño del cónyuge, el aprecio de los hijos, las risas, etc., lo que terminaran por cautivar al protagonista y persuadirlo al punto de desear convertirse en un “family man”.
De repente, Jack Campbell, advierte, cuando la visión de "lo que podría haber sido" concluye y vuelve a su vida solitaria, absorbida por su trabajo y su dinero, que la vida familiar es algo que la master card no puede comprar. Se da cuenta del cambio que ha experimentado: lo que, en un principio, detestaba, ahora lo deseaba. Se da cuenta que la vida familiar, aunque no siempre resulta fácil, no tiene porque ser un infierno, sino todo lo contrario. Él va a luchar para que su vida, su familia, su hogar sea un pequeño trozo de cielo, Y, finalmente, termina por conseguirlo.
¿Cuál es tu realidad? ¿Cuál es tu deseo? ¿Estás dispuesto a luchar para que tu hogar sea un pequeño trozo de cielo? “Family Man” tiene un final feliz, vamos, un final de película. Pero, claro, ¡eso sólo pasa en las películas! No te desanimes, si ese es el caso, y piensa, y sobre todo cree que Dios puede hacer de tu familia “un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos” (E. G. White dixit). Tan sólo tienes que desearlo, como lo terminó deseando el protagonista de “Family Man”.
La familia es junto el sábado, la institución que Dios diseñó para la felicidad del ser humano. Antes de que el pecado irrumpiera en nuestro mundo, Dios dio a la raza humana el don del sábado y el don de la familia. Es curioso, o no tan curioso, notar como ambas instituciones han sido devaluadas y despreciadas con el paso del tiempo. Una por ser considerada judaica, pasada de moda, desfasada y superada por el falsamente llamado día del Señor, léase domingo. La otra por ser considerada de anticuada, retrógrada, aburrida, tediosa, restrictiva.
Tristemente la familia ha llegado a convertirse en una carga que para muchos es difícil de sobrellevar, o algo que, simplemente, hay que soportar. Las tensiones del día a día, las disputas y discusiones por tontadas, los rencores generados por las tontadas o no tan tontadas del pasado, y el osado y necio intento de cambiar al cónyuge según mis propios parámetros, han hecho que en muchos hogares la vida marital y familiar sea todo un infierno.
Pero los problemas que amenazan el matrimonio no es el tema de la película ni de esta entrada. El tema gira en torno al egoísmo de aquel que de repente, y por causa de una visión, revive su vida con su ex-prometida y se ve envuelto en una serie de obligaciones o rutinas que la vida familiar comporta. Rutinas que Jack Campbell, el protagonista del film, detesta. Pero pronto se va a dar cuenta que la vida familiar tiene incontables e impagables privilegios. Son, precisamente, esos privilegios como recibir el cariño del cónyuge, el aprecio de los hijos, las risas, etc., lo que terminaran por cautivar al protagonista y persuadirlo al punto de desear convertirse en un “family man”.
De repente, Jack Campbell, advierte, cuando la visión de "lo que podría haber sido" concluye y vuelve a su vida solitaria, absorbida por su trabajo y su dinero, que la vida familiar es algo que la master card no puede comprar. Se da cuenta del cambio que ha experimentado: lo que, en un principio, detestaba, ahora lo deseaba. Se da cuenta que la vida familiar, aunque no siempre resulta fácil, no tiene porque ser un infierno, sino todo lo contrario. Él va a luchar para que su vida, su familia, su hogar sea un pequeño trozo de cielo, Y, finalmente, termina por conseguirlo.
¿Cuál es tu realidad? ¿Cuál es tu deseo? ¿Estás dispuesto a luchar para que tu hogar sea un pequeño trozo de cielo? “Family Man” tiene un final feliz, vamos, un final de película. Pero, claro, ¡eso sólo pasa en las películas! No te desanimes, si ese es el caso, y piensa, y sobre todo cree que Dios puede hacer de tu familia “un pequeño cielo en la tierra, un lugar donde los afectos son cultivados en vez de ser estudiosamente reprimidos” (E. G. White dixit). Tan sólo tienes que desearlo, como lo terminó deseando el protagonista de “Family Man”.


5 comentarios:
Vi la película hace poco y me gustó mucho.
Con mi hija vi otra película de parecido argumento, de la factoría Disney, y me recordó a ésta.
Se trataba de "17 otra vez", un remake de "Joven otra vez" (1986)
De nuevo el eterno tema de "lo que pudo haber sido y no fue" que, por lo visto, es un filón al que recurre Hollywood en no pocas ocasiones.
Yo ya era novio de la que hoy es mi mujer, desde que tenía 19 años, y recuerdo un encuentro que tuve contigo, Jónatan, en el metro, después de haber quedado con ella un día de Sant Jordi para hacer el consabido intercambio de rosas y libros.
Te dirigiste a mí sonriente y afable para preguntarme qué hacía por ahí... ¿quién me iba a decir en aquel momento que un compañero de facultad, que llevó a lo más alto el metal español (con el permiso de los Barones) iba a ser todo un referente espiritual para muchos?
Seguro que, como yo mismo, te has preguntado muchas veces "qué hubiese sido de tu vida de haber seguido otro camino"...
Yo no me arrepiento para nada de mi trayectoria vital, y doy por supuesto que tú tampoco te arrepientes de la elección que te llevó a formar una familia y convertirte en hombre de bien.
¿Por qué nos gustará tanto "Family Man" a quienes estuvimos en un "tris" de desviarnos del camino correcto?
Un abrazo :-)
Porque como tu muy bien sabes, nos sentimos identificados y felices con nuestra situación actual.
Mira que lo intento, pero no logro recordar ese encuentro en el metro. Y me parece inverosímil no poder recordar a alguien de tu talla intelectual.¿Será que en aquella época, para mí esas cosas de la moral y el intelecto no eran primordiales?
Estoy seguro que si volviera a coincidir contigo de nuevo, en el metro, en la calle, en el mercadona, qui lo sa, no lo olvidaría.
Un abrazo de un ex-compañero de facultad que quisiera recuperar "nuestra particular memoria histórica" :-)
Hombre, Jónatan, es que en la facultad tampoco fui muy brillante que digamos. Llegué del bachillerato de letras y me topé con el afán positivista de quienes pretendieron convertir la psicología en ciencia (estadística y metodología me quedaron para segundo curso) :-)
Éramos tres metaleros en 1º de "psico" (si incluimos a Marc, con quien intimé más en 2º) y dos chicas metaleras, la que idolatraba a los Sabbath en su carpeta y una rubia, locutora de radio, que en tercero me tiró los tejos (me invitó a acompañarla a un concierto de Saxon y a otro de Manowar)
Yo hacía dibujitos en las clases de estadística (un irreverente fanzine) y tú escribías letras de canciones.
Tuve el privilegio de ser de los primeros en ver el logotipo de Legion, que "diseñabas" abstraído en una aburrida clase.
Apenas hablamos en tres o cuatro ocasiones (contando la del metro) ya que cada uno estaba integrado en diferentes grupos.
¿No te acuerdas de dos hermanos gemelos, osados ellos, que aseguraban que G&R eran mejores que Metallica?
A Marc le iban los The Cult y a mí los Muro, gusto que criticaste en favor de Fuck Off.
Jo, es que tengo una memoria episódica muy buena, pues incluso me acuerdo de vivencias de mi niñez más temprana como si las estuviese viviendo ahora mismo...
Un abrazo
Qué bueno! Por un momento he sentido estar sentado en el aula de la facultad escuchando al enrrollado profesor de Estadística. Y que casualidad que a mi también me quedaron "estadística" y "metodología". L de los gemelos ni idea, mi alzheimer, en este sentido, es incurable.
La "adoradora" de Black Sabbath fue compañera de trabajo en un hospital de la zona por un tiempo y hace poco hablé con ella por teléfono (contactó con mi hermana, y ésta propició en contacto via teléfono).
Quizás con una terapia de choque "in situ" sería capaz de recordar más cosas, vamos como el Jason Bourne.
Un sentido abrazo.
Soy muy malo para los nombres, pero todavía recuerdo la cara del "cabroncete" de estadística, que me volvió a tumbar en 2º.
Finalmente aprobé la estadística de 1º en 3º, pasándome al Batallé, un profe fanático de las leyes de probabilidad.
No recuerdo el nombre de ninguna de las chicas, pero reconocería sus rostros entre mil (memoria fotográfica)
Quizás no conocieras a los gemelos, no sé, éramos muchos y muchos "grupitos informales" dentro de aquella gran vorágine de jóvenes universitarios díscolos...
Otros sentido abrazo para ti.
Publicar un comentario en la entrada