22 septiembre 2009

SIDA y otros males ¿merece la pena esperar?

Este artículo puede herir ciertas susceptibilidades, y confío que estas "heridas" puedan prevenir otras más graves, especialmente en los jóvenes. Ahí va, carta dirigida a un grupo de jóvenes anónim@s:

Hablar de las cosas, especialmente con amigos (¿todos son buenos amigos?) es difícil según el tema, mucho más con los padres o familiares. Lo que sin duda es real es que la mayoría de padres no se enteran ni de una quinta parte de quiénes sois, o somos, en realidad ¿no es cierto?

Sabe más de vuestra vida un colega que la madre que nos parió (aunque ellas también nos conocen bastante bien, pero en otro sentido). Un tema tabú de hablar en público es la sexualidad. Y si me permitís, es un tabú también entre adolescentes, ¡pero en sentido opuesto! Hay que hacerse el gallito (o "gallita" por que lo de gallina va a ser que no...) ante los colegas. Tampoco somos sinceros entre nuestros colegas en este sentido (presumimos de cosas que no son reales...).

El caso es que (sin profundizar mucho), cada vez se es sexualmente activo a una edad más temprana, ya sean no creyentes, creyentes e incluso "Adventistas". Afirmar lo contrario sería mirar a otro lado... ¿me equivoco?

El caso es, ¿por qué nos insisten tanto nuestros mayores, los pastores, profesores, etc. diciendo que hay que "llegar virgen" al matrimonio? (Alguno se sonreirá...) ¿Sólo porque lo dice la "Biblia" (y nos suena a rollo)?

Si pensáis encontrar aquí una indulgencia plenaria para poder hacer lo que siempre nos de la gana, no la vais a encontrar. Lo que sí vais a encontrar es un vídeo que ilustra por qué se nos aconseja (o manda, si vamos a Éxodo 20:14).

Estaremos de acuerdo en que Dios quiere lo mejor para nosotros ¿verdad? Darte una vida que no se acaba nunca, con un chalé gratis a pleno lujo (revestido de oro, sin hipoteca que pagar), con la opción de hacer cruceros interestelares (Star Treck pero sin "Bichos" malos)... etc. ¿No os parece que es un regalo fenomenal?

Si Dios nos quiere dar cosas divertidas (jugar con leones, a mí me hace ilusión... de verdad), una vida a todo lujo y sin límites... ¿por qué nos "limita" a la hora de querer "pasarlo bien"? Quizás sea porque el perjuicio supera el beneficio (si es que lo hay).

Como pastor de jóvenes, he visto bastantes vidas truncadas por embarazos no deseados, matrimonios forzados que acaban en desastre, madres adolescentes que no pueden realizar sus sueños porque deben cuidar un bebé y les impide ir a la universidad... y enfermedades no deseadas que pueden acabar con tu vida en pocos años, o meses. ¿Merece la pena arriesgar tanto por unos minutos de... "montaña rusa" o emociones fuertes, de tener SEXO?

Mirad este vídeo, es de una campaña contra el SIDA en Francia, es reciente, tiene muy pocos meses.

video

Creo que se entiende bien... cada 10 segundos muere alguien con SIDA. Pero no es sólo el miedo lo que nos tiene que hacer "pensar", hay mucho más. Además de lo dicho (embarazos no deseados, vidas truncadas, desastres familiares, etc.), habría que pensar en la gran responsabilidad que conlleva el privilegio de la sexualidad que Dios nos regaló.

La sexualidad va más allá de lo genital, está en tu ser, en tu pensamiento, en cada célula de tu cuerpo, en cada neurona de tu cerebro. Entregarte como un regalo sin abrir a la persona que Dios ha reservado para el resto de tu vida, incluyendo la vida eterna, es el mejor regalo que puedes hacer... ¡y recibir! El respeto de uno por sí mismo, no tiene valor (cuántas personas he conocido que se han perdido el respeto a sí mism@s por abrir el "regalo" antes de tiempo).

Incluso si tienes un novio o novia "estable" con el que crees que definitivamente te vas a casar felizmente... ¿no crees que si realmente os queréis (digo más: os amáis) os respetaréis mutuamente hasta formalizar la relación como debe ser?

Pongo un ejemplo: Si dentro de una semana es el cumpleaños de tu novi@, vas y le compras un regalo único, especial (el más caro y original, no hablo de una postal o un libro o una flor), algo único e irrepetible, ¿te gustaría que antes del cumpleaños él o ella te engatusase para que le dieras el regalo antes de tiempo?

Estoy seguro de que, más que el regalo, lo que has perdido es confianza, respeto o dignidad. Te han robado una ilusión, la de la "sorpresa", la del cariño... Y si encima te contagian algo feo... ni te cuento.

Piénsalo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El amor verdadero no es una pasión impetuosa, arrolladora y ardiente. Por el contrario, es sereno y profundo. Mira más allá de lo externo, y es atraído solamente por las cualidades. Es prudente y capaz de discriminar y su devoción es real y permanente.
(Ellen G. White, Joyas de los Testimonios, tomo 1, p. 206)

Pedro Torres dijo...

Completamente de acuerdo. Gracias por recordarnos esta cita.