La partícula de Dios sin Dios
Hawking y Higgs están a la greña. Bueno mejor sería decir que Higgs estaba a la greña con Hawking, ya que éste apostó 100 dólares a que el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) no encontrará el bosón o la así llamada “partícula de Dios”. Recordemos que el LHC ha costado la friolera cifra de seis mil millones de euros. Yo me pregunto: ¿Quién paga todo esto? ¿Es necesario gastarse esta millonada cuando la respuesta está al alcance de nuestra mano y cuando hay tantas necesidades en este planeta?Hawking argumentó que para la comunidad científica "sería mucho más estimulante" no hallar una partícula que explique el universo en su totalidad ya que ello "nos permitiría seguir pensando". ¿Pensar en qué? ¿En cómo llegó a la existencia todo lo que vemos?
Cierto que no podemos explicar la eternidad de Dios. Dios es Dios en tanto que es eterno, existente por si mismo. Y la Biblia, o la Palabra de este Dios eterno, nos dice que “en el principio creo Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1), y que modeló al hombre a su imagen y semejanza (ver Génesis 1:26).
Para muchos pensar en esta dirección es un acto de ingenuidad. Creen que los argumentos aparentemente simplistas de la Biblia son fábulas, mitos, leyendas o cuentos que no se corresponden con la “verdadera” realidad. Para muchos “la verdadera realidad” pasa por decir que el universo y la vida del planeta tierra provienen de una partícula primigenia y esencial llamada bosón. La pregunta es: ¿Bastarán otros seis mil millones de euros para inventar un artilugio que nos de la respuesta del origen del bosón? Qué paradoja sería que la búsqueda del origen del universo supusiera nuestro final como civilización porqué agotáramos los ya de por sí escasos recursos financieros. Qué paradoja que este proyecto nos hunda un poco más en la crisis económica mundial que nos afecta a todos.
De la nada no puede surgir nada. Entonces que me expliquen de donde sale el bosón. Si se acepta que el bosón es de origen divino (¿acaso no le llaman "partícula de Dios")?, entonces porque no creer lo que Dios nos está diciendo. ¿Acaso no nos ahorraríamos unos cuantos miles de millones de euros?
Y mientras reparan el Gran Colisionador de Hadrones, Dios nos pregunta: “¿Porqué dar dinero a cambio de lo que no es pan? ¿Por qué dar vuestro salario por algo que no deja satisfecho? Oídme bien y comeréis buenos alimentos, comeréis cosas deliciosas” (Isaías 55:2). Lo realmente delicioso es saber que el Dios que nos creó es el Dios que nos salvó (ver Juan 1:1-3). Lo realmente triste es comprobar como el ser humano sigue confiando más en los argumentos que opone esa mal llamada "ciencia" que en Dios (ver 1ª Timoteo 6:20).

5 comentarios:
Bravo, muy beuno, como siempre. Nos estás malacostumbrando con artículos tan buenos... Coincido en el tema de la "mal llamada ciencia". Me ha recordado otro tema relacionado, aunque no directamente.
La Biblia ha estado afirmando durante siglos, incluso miles de años cosas que fueron de risa para muchos, como que la tierra es redonda (ver Isaías 40:22 o Proverbios 8:27), el peso del aire (presión atmosférica, Job 28:25) y muchas más cosas.
Muchos se rieron de los que creían en estas cosas, a otros casi les cuesta la hoguera inquisidora haber aceptado estas verdades bíblicas, hoy hechos científicos incuestionables.
Aunque no tengamos la capacidad de demostrar ciertas cuestiones, la Biblia ha demostrado a lo largo del tiempo tener razón y la "buena ciencia" acaba apoyando y demostrando cosas que la Biblia ya decía hace miles de años...
Para curiosear más, visiten este estudio:
Ciencia y Biblia
Muy bueno e interesante el artículo de Steger que unido a los descubrimientos arqueológicos dan total credibilidad a la Biblia.
Estuve a punto de escribir "Ladrones" antes que "Hadrones", pero finalmente me pudo la prudencia.
Para que luego digan que la religión es una estafa que te quita el dinero. Me siento muy bien cuando digo que la Iglesia Adventista no la sostiene económicamente nadie que no quiera hacerlo, pero desgraciadamente no puedo decir lo mismo acerca de este experimento científico de los "Hadrones". Nadie me ha preguntado si yo quería colaborar en esto, y seguramente parte de mi dinero devuelto a Hacienda ha sido destinado para financiar el experimento. En fin...
¡Qué dilema! Menos mal que las profecías no hablan de agujeros negros como la causa de la destrucción y renovación de este planeta. Cosa que atribuyen a Dios, entretanto los seres humanos nos permitimos el lujo de jugar con fuego. A saber qué puede llegar a pasar. Igual sale una pifia tan grande que provocamos un desastre natural sin precedentes. Es como el petardo que no explota y al acercarse uno a verificar lo que ha pasado te pega un bufido la pólvora y te achicharra los dedos. Os paso este interesante enlace. Seguro que lo habéis leído ya, pero es interesante acerca de esta polémica. Saludos cordiales:
http://www.adn.es/mundo/20080402/NWS-0306-LHC-probabilidad-laboratorio-extinguir-tierra.html
Coincido plenamente en la meditación del artículo aunque quisiera matizar algún punto.
Cuando Dios nos dice "id a la naturaleza, ella os enseñará" en diversos modos, o que nos fijemos en las "hormigas que no tiene capitán pero son un pueblo organizado" y otros centenares de ejemplos más, también nos dice que estudiemos la naturaleza pues dan fé de Su Obra (incluso los cielos, las aguas y todo ser le reconocerá).
El problema no es la Ciencia, la Ciencia y el Conocimiento son de Dios, todo es de El, el problema somos nosotros y la interpretación que damos de las cosas.
En física de partículas las Leyes han de ser claras, como lo son en física clásica. En Astronomía las Leyes son las que son al margen de las interpretaciones "interesadas" y tendenciosas de las diversas escuelas y corrientes de tipo cuasi-mitológico que desgracian la Ciencia.
El odio a Dios puede más en muchos científicos que hacer Honor a la Verdad, son pues farsantes, en genética se han demostrado cuestiones inequívocas sobre como se organizan los seres vivos y sin embargo las Teorías Evolucionistas, cual camaleón o calamar, van cambiando de color según les conviene aún entrando en terribles y ridículas contradicciones entre sí.
Los estudios geológicos confirman la estupidez de la Teoría Evolucionista (ahora vendida a Universidades del "tercer mundo" como panacea del Conocimiento y como no, para vender los libros que ningún lector medianamente enterado compraría o para que los "feriantes" de la Ciencia se paguen sus viajecitos dando conferencias sobre el absurdo).
Jesús lo dijo taxativamente:
No podéis servir a dos señores a la vez. (y esta frase muestra una enseñanza de psicología o sociología fundamental...)
No se puede servir a Dios y al dinero y algunos presuntos científicos sirven a este último.
El haber dejado la Palabra de Dios de lado en temas científicos nos ha traído un retraso en el Conocimiento de varios milenios a mi entender, y aún cuando ya Daniel nos cuenta que en los últimos tiempos la Ciencia se multiplicará" sigo pensando que es en relación a la propia ignorancia debida a lo dicho mas arriba, el resistir a Dios en cualquier campo solo trae desgracias. La Ciencia no es ajena a este hecho como así se demuestra.
Por lo tanto defendamos la Ciencia porque es de Dios, el ha puesto las Leyes para que las cosas sean así y nosotros disfrutemos descubriéndolas, otra cosa es que las empresas dedicadas a especular con el frío criogénico, las aleaciones de metal para crear superconductores y los futuros sobre el cobre o el titanio y el EGO patético de quienes se consideran "genios" y "chamanes" de la modernidad nos hayan conducido a despilfarros como el citado...
Menos despilfarro y mas humildad, la mayoría de las personas no necesitamos ser doctorados en físicas para subsistir o ser felices, ni siquiera saber que es un átomo, nos basta con observar a la hormiga, a las aves y a las flores "que ni trabajan ni se afanan y Dios les da de comer y las viste ¿cuanto más a nosotros que somos sus hijos? ¿o acaso un hijo pide a su padre de comer y le da una piedra?.
Chapeau!
Lástima que la ciencia de internet permita a algunos, como tu en este caso, ser anónimos.
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