23 febrero 2009

e-cumenismo o ser-vilismo

Es curioso como van cambiando las cosas, o mejor dicho como van evolucionando hacia nuevas estrategias. Y esto es cierto especialmente cuando hablamos del catolicismo, porque cuando revisamos la estrategia de la curia romana no podemos hablar de cambios (por el principio de infalibilidad papal), sino de evolución (cierto en todos los sentidos: el bíblico, en cuanto al evolucionismo vs. el creacionismo, y el político-religioso, en cuanto al ecumenismo).

El ecumenismo religioso es una estrategia bien diseñada y pensada para aglutinar a todas las confesiones religiosas cristianas bajo el seno de la Santa Madre Iglesia, entiéndase, la Iglesia Católica. Este nuevo planteamiento según el cual el catolicismo dejaba de tildar de “herejes” a los “otros” cristianos para llamarlos “hermanos separados”, pretende unirnos en puntos comunes de doctrina con la finalidad de que los puntos doctrinales no comunes sean considerados no ya como principios, sino más bien como meras formas litúrgicas particulares de cada denominación. Es sorprendente comprobar como esta estrategia papal no busca la verdad tal cual es en Cristo, sino que busca imponer sutilmente sus "verdades", sus "visiones" y sus tradiciones sin base bíblica.

Los principios católicos del ecumenismo fueron formulados por el Concilio Vaticano II en 1964. Se pueden resumir en tres:

1. Cristo estableció su Iglesia sobre los Apóstoles y sus sucesores apostólicos, cuya cabeza visible y principio de unidad es Pedro y sus sucesores, los obispos de Roma.

2. Desde el primer siglo han existido divisiones entre los cristianos pero estos son en algún grado miembros de la Iglesia aunque no estén en comunión plena con ella. Poseen en diferentes grados la plenitud de gracia disponible en la Iglesia Católica.

3. Los católicos deben hacer todo lo posible para fomentar el movimiento ecuménico dentro de la verdad.

Sobre el primer principio ecuménico católico decir que Cristo estableció su iglesia sobre sí mismo, es decir, sobre la Roca (ver Mateo 16:18), la cual siempre es Cristo (ver 1ª Corintios, 10:4; Cf. Deuteronomio 32:4), y nunca Pedro, nombre que significa “piedra”. Los “sucesores” de Cristo, es decir su vicario, es uno, el Espíritu Santo (ver Juan 16:7-15). Los creyentes somos todos “real sacerdocio” como establece el mismo apóstol Pedro (ver 1 ª Pedro 2:9), y por tanto, sucesores, representantes de Cristo y embajadores de reconciliación (ver 2ª Corintios 5:17-21) quienes servimos en distintas funciones y responsabilidades.

Respecto al segundo principio, debo matizar que personalmente me considero cristiano y poseedor de la única gracia necesaria para alcanzar la salvación, la de Dios (ver Efesios 2:8; Tito 2:11). La iglesia de Cristo es “columna y baluarte de la verdad” (ver 1ª Timoteo 3:15). La iglesia, por tanto, es una entidad de origen divino que está asentada sobre Cristo y sobre su Palabra. Tengo serias dudas, por no decir, serias evidencias de que el catolicismo, como institución, cumpla con estos requisitos.

En el tercer principio estamos de acuerdo. Pero, ¿la oración de Cristo buscaba una unidad en el error o en la verdad? Cristo siempre se sometió al Padre. Su voluntad era hacer la voluntad del Padre y su vida fue una vida de completa y continua obediencia a la voluntad del Padre. Cuando él oró por la unidad de sus discípulos y de todos aquellos que creerían en él por la palabra de ellos, oraba para que estuvieran unidos en amor y en verdad: "Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es verdad" (Juan 17:17). Cristo jamás fomentó el error ni el engaño, y por tanto no pide jamás que nadie sea uno bajo su nombre en el error. Hacer esto sería honrar su nombre en vano (ver Mateo 15:9). La pregunta ahora es: ¿las iglesias deben buscar la unidad en el error o en la verdad bíblica?

La actual división entre cristianos, según el anterior papa, «constituye motivo de "escándalo" para el mundo y de "daño" para la predicación del Evangelio». Esta visión particular de la “divisón”, sigue siendo sostenida por Benedicto XVI, y cada vez más por muchos otros cristianos de distintas denominaciones cristianas que parecen no darse cuenta de la falacia de semejante declaración. El verdadero escándalo consiste en hacer decir a Cristo lo que él nunca dice. Por tanto, el error doctrinal y la mentira constituyen, no ya un escándalo, sino una abominación para Dios de graves consecuencias (ver Éxodo 23:7; Apocalipsis 22:15).

Algo me dice (¿o debería decir "alguien"? Ver la parte final del artículo "Reciprocidad o libertad religiosa"), que esta estrategia tiene como finalidad dejar en mal lugar a aquel que no quiere entrar en este juego. Antes eran ellos los que excluían, perseguían y execraban a todo aquel que no quisiera someterse a sus postulados. Ahora la cosa es muy diferente. Somos aquellos que no queremos entrar en el juego los que nos colocamos como censores, acusadores y malos cristianos por no querer responder, según ellos dicen, a la oración de Jesús de que todos sean uno, es decir, todos los cristianos. La formulación del problema debería ser distinta porque la cuestión no es tanto, o mejor dicho, en absoluto, que algunos no quieran responder a la oración de Jesús de que todos seamos uno, sino más bien el problema reside en el hecho de que algunos no quieren someterse a sus principios ecuménicos erráticos.

Respeto y tolerancia para todos los cristianos siempre, ayer hoy y mañana, ¡siempre!, incluso para aquellos que queriendo vivir la verdad sin traicionar sus conciencias quieran vivir al margen de “la conciencia ecuménica vaticana” que más que ensalzar la Verdad de Cristo, ensalza a la “Madre Iglesia”.

4 comentarios:

Antonio dijo...

Muy claro y conciso tu artículo o entrada. Al punto. Pero...... al margen de este planteamiento que tiene el Catolicismo con el ecumenismo, personalmente he tenido unas experiencias magníficas con cristianos de base, ya sean católicos y evangélicos con los que nos reunimos periódicamente. Ocasiones que planificamos conjuntamente con mucho tacto y que nos permiten no vernos como contrincantes, ni tampoco con celos por "robarnos" feligreses. Así, que en torno a la Palabra Divina, hemos tenido momentos sublimes desde el punto de vista espiritual.
Sí, sabemos la tendencia de su "política de unión". Pero nosotros aprovechamos esas oportunidades para "mostrar" nuestra fe, nuestros cantos y nuestras opiniones. De este modo se volatilizan los prejuicios y nace una estima sana y recíproca. Y es que ellos, los otros, también buscan una revitalización o enriquecimiento al asistir a estos encuentros, pues si no, no lo harían. Y lo que comenzó recatadamente, ahora es expectativa y sinceras manifestaciones de aprecio. La noticia es anunciada en la emisora local, nos hacen entrevistas y la gente oye que hay distintas confesiones religiosas y que se reúnen con total normalidad.
Nosotros nos mantenemos firmes en nuestras convicciones (como adventista del 7º día hablo), fieles a Dios y a su Palabra, compartiendo su Amor por este mundo caído. Eso creo que es lo que El espera de sus hijos.
Saludos.

Jónatan Dolcet dijo...

Hola Antonio,

Gracias por tu acertado comentario. Esperaba que alguien pudiera decir lo que tu dices. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices y con tus actuaciones conjuntas con otros cristianos sean católicos o no lo sean.

Yo también he tenido algún encuentro con hermanos evangélicos y católicos y ha sido una ocasión para conocer a gente estupenda, que la hay en todos sitios y en toda denominación.

"Ecumenismo personal", es decir, aquel que se preocupa por las libertades religiosas de toda religión sea cristiana o no, siempre. "Ecumenismo personal" que se junta en otras actividades con otros cristianos, siempre. "Ecumenismo personal" que planifica actividades y charlas para exponer nuestras convergencias, y por qué no, también nuestras divergencias, siempre.

Jesús fue ecuménico con la mujer samaritana, pero como muy bien apuntas en tu comentario cuando hablas de tener las cosas claras, Jesús tenía clara una cosa: "la salvación viene de los judíos" (Juan 4:22). Y no tuvo reparos en decirle a la mujer samaritana que ellos adoraban lo que no sabían.

No parece muy ecuménico este comentario. Y en realidad no lo es, si entendemos por ecumenismo aquello de que "cada uno donde está que todo está bien". Sin embargo, Jesús no tuvo reparos en socializar con esta mujer samaritana que curiosamente terminó siendo un motor para la verdad presente de aquel tiempo en favor de sus compatriotas.

Tampoco Jesús fue muy ecuménico con la manera de hacer de los fariseos: "Haced lo que ellos dicen pero no como ellos hacen". Jesús no podía sancionar el error ni la tradición que socava la Palabra de verdad, como tu tampoco haces, ni yo tampoco quiero hacer.

Todos sabemos que el mundo religioso se mueve hacia la unidad en un Cristo desposeído de un ideario, es decir, lo importante es la palabra Cristo, lo de menos es lo que tu entiendes a partir de sus palabras. Yo y creo que tú también por lo que comentas, no estoy por esta labor un tanto superficial, ya que no podemos separar a Cristo de sus palabras: "El cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras nunca pasaran" (Lucas 21:33).

Un abrazo.

Antonio dijo...

Hola de nuevo, suscribo totalmente tu comentario.
En él haces incapié, con una serie de textos bíblicos, sobre la actitud de Jesús.

En el caso de la samaritana, ella está sola. Lo cual me parece genial, pero primero rompe el prejuicio y se acerca, como yo creo que hacemos nosotros en esos encuentros. Tal vez en un futuro podamos responder, a esas personas, tantas preguntas como Jesús le respondió a ella.

Y en el caso de los fariseos, "de no hacer lo que ellos hacen", habla a una audiencia atenta; quizá también tengamos una oportunidad como ésa.

Queda claro que para nosotros lo importante es Cristo y su Palabra. Es nuestra misión, la vamos a vivir y a compartir.
Como dijo el apóstol Pablo, "me he hecho a todos de todo, para ver si de algún modo salvo o alcanzo a algunos".

Saludos.

Anónimo dijo...

¡ Muy bien Antonio : dejemonos de palabreria y actuemos. Lo que tu dices esta muy bien ya que careces de prejuicios. La Iglesia que es excluyente N0 es Iglesia. y precisamente este es el gran escandalo y la asignatura pendiente que tenemos todos los que nos llamamos cristianos. Jesus nos queria a todos UNIDOS. en cuanto a culpas : Ya lo dijo el Maestro : el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Basta de reproches y de estupideces que no van a ningún sitio y que enconan los personalismos que nos axfisian. Ah, y no soy catolico-romano exclusivamente sino que al ser Cristiano soy luterano, evangelico, adventista, presbiteriano, anglicano y tambien catolico y asi... . Saludos en Cristo.
Manuel